Resonancia consonántica
Podría irme al otro lado del mundo
y seguiría pensándote.
Te observo cuando llegas
y cuanto te vas.
Pasan los días y mi sentimiento no cambia.
Las aves pasan,
las nubes descargan,
las colinas reverdecen,
mientras yo sigo sintiéndote.
Podría perderme en el camino,
fracasar 1007 veces,
y la consciencia de tu existencia
me salvaría en mi paso por Bahia.
Mañana llego a Goiana,
y creo haberte visto mientras contemplaba el sol nacer.
A pesar de la distancia continúo siguiéndote.
La razón me pide nuestro reencuentro.
Aunque es irrelevante para mí,
pues tu cuerpo en mi memoria es mi mayor ganancia.
Dejarte fue mi mayor acto de fé,
pues sé que, tú y yo, somos consonantes.
Eres mi conforto mientras camino por esta ciudad sin alma,
Imaginándote.
Trabajo y leo,
tú, mi fuente de inspiración, al escribir.
En este momento, que me tengo que ir,
nuevamente,
te pienso y te anhelo con ansia.

