Luz rechazada
Alguna vez fui mariposa,
un manojo de luz en vuelo.
Fui fuerza y fragilidad
hechas escamas.
También fui pluma,
un puñado de color
destinado a ser despojo.
Pero caí.
Ni como mariposa,
ni como pluma,
como cae una hoja seca
en medio del otoño.
Caí.
No soy más que
luz rechazada.
En el suelo,
aguardando el golpe del viento,
o la fuerza de los pies.
Me desintegro.
Pero aún hay luz.
Para que brillen otras mariposas.
Para que más plumas
permanezcan en el viento.
Y entonces,
cuánta belleza hay en la caída.


